Mi mujer llevaba meses enfadada conmigo
Mi mujer llevaba meses enfadada conmigo. Cuando por fin me dijo por qué, no era lo que yo pensaba.
Una discusión por la basura, nueve años de ronquidos y lo que nos contó mi cuñada. Esta es la historia completa, con lo que probamos y lo que al final funcionó.
Hoy dormimos así. Hace un año dormíamos en cuartos separados.
La bronca fue por la basura
Nosotros nunca hemos sido de hablar de lo que sentimos. Dieciocho años casados y los dos somos de aguantar y seguir.
Pero llevaba meses notando algo. Ella contestaba seco. Se iba a la cama antes que yo. Los fines de semana no quería hacer nada. Yo no entendía qué había hecho.
Un martes, por quién sacó la basura, explotó. Una tontería. Pero se fue haciendo grande, como pasa siempre, hasta que se sentó en la cama y me lo soltó:
Y ahí caí en la cuenta de una cosa: ella llevaba años dándome codazos de noche y yo ni me enteraba. Yo dormía. Ella no.
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Cuando empecé a buscar, descubrí que mi mujer no era la única. En los foros de parejas hay cientos de mujeres contando lo mismo, con estas palabras:
Leí eso y me vi retratado. El que ronca no sufre el ronquido. Lo sufre la persona de al lado. Y encima se enoja cuando se lo dicen. Yo hacía exactamente eso.
Probamos de todo. De verdad, de todo.
El sofá. Lo primero que prueba todo el mundo. No arregla nada, solo separa.
Las tiritas nasales. Dos semanas. Ella decía que sonaba igual, solo que con una tirita en la nariz.
La férula de la boca. Me despertaba con la mandíbula destrozada. La dejé a los diez días.
Dormir de lado, la almohada especial, el spray. Nada. Ni una noche entera.
El estudio del sueño. Nos costó un dineral. Nos dijeron que roncaba (eso ya lo sabíamos) y que la opción era una máquina con máscara y manguera. Ella me miró y yo la miré. No.
Nos gastamos el dinero en pruebas y al final nos quedamos igual. Ya estábamos resignados. Cuartos separados y punto.
Lo que nos dijo mi cuñada: «no es la nariz»
Se lo contamos a la hermana de mi mujer y a su marido una noche cenando. Nos dijeron que a ellos les había pasado igual. Y él me dijo algo que ningún médico me había explicado en diez minutos de consulta:
Cuando te duermes, los músculos de la garganta se relajan hasta un 80% y cierran el paso del aire. Ese aire pasando a la fuerza por un hueco estrecho es el ronquido. Por eso las tiritas y los sprays no hacen nada: trabajan en el sitio equivocado.
Y me habló de una tecnología que usan los fisioterapeutas para activar músculos: la EMS, la misma de las consultas de rehabilitación y de los deportistas. Unos micropulsos que mantienen el músculo activo. Había un aparato que la aplicaba justo en ese músculo, mientras duermes.
Yo le dije que me enseñara. Y se levantó de la mesa.
«Espera, te lo enseño»
Lo sacó del cajón de la mesilla. Ahí es donde vive ahora el mío también.
Se llama Quies. Es un aparatito negro del tamaño de una moneda grande. Se pega con un parche debajo de la barbilla, justo encima del músculo de la garganta, y se enciende antes de dormir.
Así va puesto. Nada en la cara, nada en la nariz, nada en la boca.
Durante la noche manda 42 microamperios cada 3 segundos. No se siente. No hace ruido. No hay cables ni máscara. Lo único que hace es mantener ese músculo activo para que el aire pase sin obstáculo.
Y como es un músculo, con el uso se entrena. Hay gente que después de meses nota mejora incluso las noches que se lo olvida. Aun así, lo siguen usando. Nosotros también.
Mi cuñado me lo dijo tal cual: «prueba una noche y ya». Tenían 60 noches para devolverlo si no servía. Lo pedimos esa misma noche desde el sofá.
La primera mañana que no se quejó
Esto fue una semana después. Ella volvió a nuestra cama.
La primera noche no me lo creía. Me desperté con la garganta normal, sin ese dolor de cabeza que arrastraba todo el día. Ella me dijo que había roncado suave, un ratito, y ya.
A la semana volvió a dormir conmigo. Llevo meses usándolo y la mejora que no vi con nada de lo otro, esta vez sí. Dormimos los dos. Y ella ya no está enfadada.
Lo que más me duele es lo simple que era. Nueve años buscando en la nariz, y era la garganta.
Si estás en la misma situación
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- Se pone bajo la barbilla, nada en la cara
- 42 microamperios cada 3 segundos, no se siente
- Sin ruido, sin cables, sin máscara
- Más de 8 mil mexicanos ya lo usan
- 60 noches de garantía: si no funciona, te devuelven el dinero
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Lo que cuentan otras parejas
«Yo era la que dormía en el cuarto de visitas. La tercera noche me volví a nuestra cama. No me lo creía.»
«Probé tiritas, férula y hasta un spray. Esto es lo único que va a la garganta y se nota desde la primera semana.»
«Mi esposa me lo regaló medio enojada. Ahora se ríe. Lo tengo en la mesilla y no falla una noche.»
Ojalá lo hubiéramos encontrado antes. Si tu pareja lleva tiempo enfadada y no sabes por qué, pregúntale cómo duerme. A lo mejor la respuesta es la misma que la nuestra.
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